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jueves, 6 de febrero de 2020

Entre Chagall y Hopper, Roy Andersson nos trae SOBRE LO INFINITO.





Entre Chagall y Hopper, Roy Andersson nos trae SOBRE LO INFINITO.

He descubierto a Roy Andersson, gracias al estreno en Madrid su última película SOBRE LO INFINITO realizada en 2019 que se llevó el León de Plata al mejor director en Venecia.   

SOBRE LO INFINITO es un filme sin argumento, compuesto por cuadros vivientes en la que este cineasta tan peculiar se apropia sin ningún reparo ( tal vez también porque hace publicidad) de muchos de los elementos y modos de otras artes, tanto del cine, el teatro, la plástica para entregar una película que hipnotiza con su misterio en una  puesta en cámara muy teatral, de lo que parecen ser recuerdos, flash de la memoria, sueños recurrentes o pesadillas, cosa que subraya la narradora con su frase “leit motiv” que siempre comienza con: “He visto…”    

Este filme, ubicado en la segunda mitad de la década del ´40, momento en que comienza la infancia de Andersson, aunque no es pesimista, lleva una mezcla de añoranza y tristeza del recuerdo de aquellos años de postguerra, de un mundo dividido entre dos grandes potencias en el que la amenaza de una nueva guerra se cernía sobre la sicología de toda Europa con sus heridas físicas y sicológicas provocadas por las bombas y la alteración de las percepciones y los sentidos de los sobrevivientes. Obliga a reflexionar, a sentirnos identificados con cada situación, a reconocernos en ellas y ahí radica el gran valor poético y filosófico que tiene el filme.

En SOBRE LO INFINITO destaca sobre todo el esmero de Anderson en sugerir que estamos frente a una pintura y esto se ve reforzado porque no hay cortes a detalles ni movimientos de cámara.  La quietud dentro del cuadro en un plano general donde los actores realizan muy pocos o ningún movimiento, recuerdan las obras de pintores como Marc Chagall o Edward Hopper en las que la referencia es casi directa.






Escena de SOBRE LO INFINITO
                                 Hotel Room de Hopper


Andersson ha declarado que le interesa mucho el cine de Jacques Tati y se advierte no solo en ese humor velado detrás de situaciones que pueden ser dramáticas y críticas de la sociedad y del modus de los seres humanos,  sino también en lo estético visual, en el tratamiento del color de pálidos pasteles pero sobre todo la precisión milimétrica en la composición y el encuadre en unos escenarios que parecen ilustraciones de revistas.




MI TÍO. Jacques Tati.  1958

Fotograma de Sobre lo Infinito
Sobre la Ciudad de Marc Chagall
La perla de la corona en este juego de referencias visuales, esta vez con la obra de Marc Chagall, la pone la escena que da inicio al filme en el que una pareja abrazada sobrevuela una ciudad desbastada por la guerra. La música que la acompaña, el lento acercamiento de la pareja a primer plano, el lúgubre gris plomo del cielo, ya advierten que estaremos frente a la melancolía y la tristeza de la soledad, el abandono, las preguntas sobre el futuro y sobre la condición humana.

   
Cabe preguntarse al revisar la obra publicitaria de Andersson, qué fue primero, este estilo tan personal llevado al cine o si fue del cine a la publicidad.  Creativo y realizador de sus anuncios publicitarios (líneas aéreas, spray para pintar, agencias de seguros) https://www.youtube.com/watch?v=6_0cDiGaInE
   todas están dentro de ese estilo que vemos en su obra: escenarios y personajes que parecen ilustraciones, colores lavados y sobre todo un gran humor surrealista que generalmente nos arranca una sonrisa o una carcajada.

Los que quieran seguir a este surrealista, filósofo y filántropo del ser humano, empiecen por ver  SOBRE LO INFINITO que ya está en pantalla en España y después háganse el favor de buscar el resto de su obra.

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