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sábado, 17 de junio de 2017

Sobre el festival de cine de Mérida y algunos actos indecorosos.

"CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS" JOSÉ MARTÍ

No voy a participar de ningún empalamiento contra nadie. No voy a condenar, para eso está la justicia. Ya ví en mi vida bastante de esto: Personas que por pensar diferente, por ser diferentes fueron sometidos a todo tipo de maltratos y humillaciones. Cada quien que piense como le parezca mejor y si comete delito, le toca a las leyes juzgarlo y condenarlo. No me vengan con el cuento de que vivimos momentos de lucha y muy difíciles, eso lo sé muy bien y sé también que bajo esos criterios se pueden esconder y justificar muchos abusos y violaciones.  Pero de lo que estoy muy claro es que  nadie tiene derecho a marcarle la puerta a nadie. ¿Volveremos a repetir la persecusión de los cristianos, de los judíos, de los homsexuales, de los comunistas, de los negros del feo o del bonito? Hay muchas formas de agresión y humillación, desde las más sutiles hasta las más cruentas y todas son igualmente hirientes y faltas de decoro. Actitud republicana es lo que se requiere en estos momentos de lucha. Magnanimidad, decencia y respeto y que cada quien cargue con su conciencia.  ¿Había que impedir que la gente viera la película de Román Chalbaud en la sala abucheando, gritando cosas evitando que quien quería verla la viera? ¿Era necesario hacerle a un cineasta octogenario un acto en el que usando los títulos de su películas ( con la cara tapada además, qué valientes) haciendo mofa de ellos, burlarse de su obra y de él? Por ese camino, ¿estaríamos de acuerdo en que todos los que apoyamos a la oposición seamos vejados, humillados y maltratados en público? ¿Que se nos ponga en la puerta un letrero que diga "escuálido" dejándonos marcados, como judíos o cristianos? Yo vivía en Cuba en los años 80 posteriores a Mariel. Yo sí y puedo jurar que tengo una herida aún sangrante pues a muchos de mis amigos los humillaron sólo porque sus familiares los reclamaban desde el extranjero o porque era lánguidos y delicados. Vi a una amiga y a su madre convertidas en persona-sandwich caminando por La Rampa hacia el mar y en los carteles que les colgaron decían "soy puta". 
Si un señor quiere creer que este gobierno es bueno, es su problema. Pienso además que echar las culpas sobre el festival ahora es lo más fácil. No debieron hacerlo, es cierto, pero ¿por qué sabotear la exhibición de la película del colega, y por qué permitirlo? ¿Por qué permitir que unos carajitos con cara de bolsas  -llevaban bolsas tapando su fresco y juvenil rostro-   fueran tan "creativos" en contra de un artista que nos guste o no su obra o parte de ella, tiene una obra con mayúscula? A ese señor, a ese artista octogenario, se le irrespetó en el Festival de Mérida y lo hicieron personas que dificilmente puedan exhibir su historia artística. 
Quisiera vivir en un país donde sea la justicia la que se encargue de hacerse valer y que nadie se erija en vengador autónomo y anónimo. Quiero civilidad, democracia,

jueves, 15 de junio de 2017

EN DEFENSA DEL ARTISTA. Román Chalbaud.

EN DEFENSA DEL ARTISTA. Román Chalbaud.

Se dice que los jóvenes de la ULA abuchearon a Román Chalbaud en el Festival de Cine Nacional de Mérida. Se dice que los jóvenes de la ULA, enchidos, inflamados por el momentáneo éxito en Cannes y otros Festivales, quieren sacar a codazos a los "viejos" para reclamar su espacio. ¿Es ésta la forma o es haciendo más y mejores películas como se gana un espacio, que no es arriba, sino de lado de los que lo hicieron cuando aún esta generación no había nacido?
Los que me conocen y leen mi Facebook y mis twitter, saben bien lo que pienso en términos políticos y lo que puedo pensar de la actitud actual de Román, así que no lo estoy defendiendo políicamente, eso depende sólo de su conciencia y responsabilidad personal. Tampoco me voy a poner del lado de Román porque sea el agredido, como sucede siempre con el espectador del hecho dramatúrgico. Me voy a poner del lado de la necesidad de ser magnánimos, de ser ciudadanos y sobre todo de ser de una vez y por todas, republicanos. ¿Por qué comportarnos de la misma manera que se comportan los abusadores, los usurpadores, esos de los que queremos salir?
Parafraseando a José Martí, quiero recordar que cada generación aporta mucho menos a la historia que todo lo que dejaron las que precedieron. Por tanto, estos jóvenes inflamados por el éxito y por la rabia del ultraje al que es sometida la nación hoy, les aconsejaría poner de lado la posición política de Román (que es perfectamente combatible en otros momentos y escenarios) y respetar al realizador, al hombre que ha puesto el nombre de Venezuela en alto cuando aún esta generación no pensaba pisar la tierra.
MIs respetos al artista Román Chalbaud, mi repudio al sistema que defiende y también mi repudio a quienes tienen en su alma el germen del dictador y el abuso.
El jurado hizo lo suyo. Premió lo que considera que valía más ( los jurados no son inflalibles ). No hacía falta aplaudir, tampoco abuchear. Sólo tratar con respeto a un artista que tiene una historia. Estábamos en un espacio de arte, no en una manifestación política.

lunes, 14 de noviembre de 2016

"CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS" José Martí.

He visto con asombro un tuit y un retuit de personas que no conozco y, estoy seguro, no me conocen ni saben mi historia personal, que me tratan de opositor recalcitrante y de paso me acusan de defender a la oposición. Quien  lo retuitea agrega que  su revolución "... es tan Humana que incluimos a opositores recalcitrantes y les damos la oportunidad de soñar y realizar"  y usan un fotograma de DAUNA.Lo que lleva el río.


 Produce vergüenza, porque parten de errores de lesa cultura constitucional ambos tuiteros repitiendo consignas y lo peor, caen en la clásica segregación que pretende separar a las personas según su parecer político o lo que ellos piensan es la ideología de cada quien.  Caen en el "si no piensas como yo, eres despreciable y todo lo que te doy es porque yo soy magnánimo y altruista"  Pero, como se dice tan trilladamente por ahí: "respeto su derecho a decir lo que quieran", pero no respeto para nada sus opiniones y mucho menos acepto que me incluyan en grupos o bandos, calificándome y clasificándome.

Empecemos por nuestra película:   Fue realizada con un presupuesto conformado entre aportes de CNAC y dos productoras independientes venezolanas. No contó con aporte alguno de La Villa del Cine que sí es una productora del gobierno tampoco de ninguna institución pública ni partido político alguno.  El nuestro fue un proyecto aprobado por un grupo de lectura y evaluación de proyectos de CNAC, que es un organismo que maneja un fondo público resultado del aporte de todos los que hacen y divulgan el audiovisual en Venezuela. Estos son, productores independientes, cadenas de televisión, televisión por cable, vendedores de filmes piratas y otros. Todo el que tiene que ver con el audiovisual en Venezuela, aporta mediante un impuesto, el dinero con el que CNAC apoya al cine en Venezuela.  Entre estos aportadores hay personas de todas las ideologías y credos políticos y el CNAC no los separa en opositores y seguidores del gobierno. Son venezolanos que trabajan para y por el audiovisual y aportan para que tengamos un cine de calidad y variedad ideológica que es lo que define el carácter plural de una sociedad, según reza en nuestra constitución.

El dinero de FONPROCINE, es repartido con equidad y transparencia por un grupo de lectura y evaluación de proyectos y es fiscalizado por la dirección de Desarrollo de Proyectos de CNAC y el Comité Ejecutivo.  Tanto en el Comité Ejecutivo como en los Grupos de Lectura y Evaluación están representados todos los gremios del cine en Venezuela y, por lo tanto, están en él a través de sus representantes, todas las ideas y pensamientos políticos que hoy existen en nuestro país. El carácter plural de la gestión de CNAC es algo que nos enorgullece y que defenderemos desde los gremios ( la constitución nos lo garantiza) para que nuestro cine tenga la variedad temática y estética que le ha ganado la admiración de los públicos de todo el mundo.

Ahora voy conmigo:  Hace más de veinticinco años llegué a Venezuela y desde el primer día los venezolanos me recibieron con su característica bonohomía y nadie nunca me preguntó mi filiaciones o ideas para darme oportunidades. Tuve la suerte de recibir el apoyo de la señora María Teresa Castillo -digna mujer de ideas avanzadas y amiga de los cubanos siempre-  y  mi primer trabajo fue precisamente bajo la dirección general de Román Chalbaud, un maestro al que todos respetamos.  También pude hacer largometrajes para las dos cadenas de televisión más grandes del país y también fundé junto a mi esposa la "Asociación Civil Yakarí para la integración y participación ciudadana" que se encarga de transferir la tecnología audiovisual a sectores desfavorecidos económica y culturalmente de la sociedad y gracias a este trabajo pude conocer algunas de las etnias más importantes de Venezuela, convivir con ellos y conocer su cultura.  Con Yakari tuve la oportunidad de acercarme a los refugiados saharauis que hace más de 35 años están aislados en el desierto del Sahara y con amigos españoles trabajé para la fundación de la Escuela de Cine del Sahara en pleno desierto. Nadie nunca entre estos grupos en los que estuve, me preguntó qué yo pensaba políticamente, ni sentí la necesidad de decirlo. Sólo trabajamos juntos por el audiovisual y por el crecimiento de gente que lo necesitaba.  Y eso es lo que pienso hay que hacer por el propio honor y por el honor de Venezuela. A mí nadie me incluye. Yo me incluyo sólo  en aquello que creo útil y bueno y no recibo nada que no me haya ganado con mi trabajo y mi talento, no necesito decir consignas ni aplaudir a nadie.

 No me interesa competir con nadie en cuestiones de ética profesional mucho menos en patriotismo. Yo sé lo que he hecho y cómo pienso actuar toda mi vida, pero primero que todo, voy a defender mi derecho a expresar mis opiniones y no permitir que persona, institución o partido me reprima o me segrege por ellas.  Por mi parte, no voy tampoco a criticar ni separar a  otro porque piense diferente de mí. Sólo voy a ver qué hace y cuánto de bueno tiene su trabajo, cuánto de honesto y limpio, sin oportunismo ni actitudes revanchistas. Así fue nuestra actitud durante todo el proceso de producción de DAUNA. Lo que lleva el río, equipo en el que estaban todas las tendencias de apreciación política que hoy conviven en nuestro país, con todos me llevé bien y siempre impuse el respeto para los que pensaran diferente. Ellos pueden dar fe de eso. 
Cuesta creer que aún existan personas que no entiendan el esfuerzo que requiere mantener al arte al margen de toda parcialidad política.  Personas que amparándose en un cargo se crean en la potestad de recriminar, denigrar, evaluar políticamente a los otros y de echarle en cara a los demás que son dueños de sus derechos y que todo lo que hacen desde sus cargos es una dádiva.  Qué poco favor le hacen a "su revolución"; qué poco leen la constitución que rige los destinos de todos. Qué baja capacidad de unir mediante el respeto y la convivencia.  Me da pena ajena, sólo eso.

viernes, 6 de mayo de 2016

Un gordito cabeza de zanahoria



Un gordito cabeza de zanahoria.
Corría el año 1971, era julio 24 y yo estaba intentando un lugar en una cola frente al Amadeo Roldán para asistir al concierto de media noche que daba Bola de Nieve todos los años. Ese era mi primer año con la posibilidad de asistir, ya becado en F y 3ra. Yo guajirito tímido, buscaba mantener mi puesto en aquel despelote y de pronto veo a un gordito cabeza zanahoria que se hace dueño de la situación y empieza a ordenar "la pea". Me cayó muy mal tanto desenfado, tantas órdenes en aquel acento Bayamés. Al final, la cola se ordenó y el gordito cabeza de zanahoria, se puso en su puesto y ya yo no lo miraba con tan mala cara. Gracias a su dotes de dirigente y organizador, yo tendría mi silla en el concierto de Elena Bourque de 10 a 12 que daba paso al de Bola de Nieve que empezaría a las doce en punto. Compré mis entradas, ya el gordito cabeza de zanahoria tenía las suyas y me pasó por el lado. Intenté cruzar una mirada de agradecimiento con él, pero iba parloteando con otros amigos y ni se percató de mi presencia. Me fuí a mi beca de F y 3ra, feliz de haber logrado mis dos entradas. En el comedor, en la mesa que estaba al lado de la puerta, veo que el gordito "ordena peas" devoraba sus merluzas y su sopa de chícharos. Tomé mi bandeja y corrí a sentarme a su lado. Oye, gracias por organizar aquel despelote, si no, no cojo entradas. Me sonrió y me dijo: "ya sabes compadre a la gente hay que abrirles las entendederas" Mucho gusto, soy Mario Crespo. Me dió la mano con olor a merluza y me dijo su nombre, Bladimir Zamora, de Bayamo. Empezó una amistad que dura hasta hoy y hasta siempre. Gracias Blado, por aparecer en mi vida de manera tan especial, gracias por todos estos años. No paraste de abrir entendederas con tus poemas, tus artículos, tu espacio en el Caimán. Te dejo mi abrazo eterno.

lunes, 14 de marzo de 2016

LA IDEOLOGÍA NO ES ARTE.


HAN USADO UNA FOTO DE NUESTRA PELÍCULA en el artículo de EL NACIONAL de fecha 14 DE MARZO 2016, firmado por María Angélica Castillo, que hace publicidad al gobierno y sus planes de fortalecer el socialismo a través de la ideologización.  Lo encabeza un enunciado que dice asi:
"El arte y sus manifestaciones deben responder al Plan de la Patria" y continúa "El principal objetivo del Ministerio de Cultura en 2015 fue la ideologización: los programas, proyectos y acciones del despacho estuvieron orientados por el Plan de la Patria, el Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019, de acuerdo con la memoria y cuenta correspondiente al pasado año fiscal. "
El periódico y la articulista han usado sin nuestro permiso una foto que tiene propiedad y la han usado para algo diferente de hablar de cine y de la película. Como si fuera poco, dan crédito en la foto como perteneciente al Circuito Gran Cine, cosa tal que estoy seguro, los colegas de CGC no han autorizado.
A continuación mi carta a la periodista y al periódico El Nacional



Estimada señora Ma. Angélica Castillo Borgo.

Reciba mi saludo respetuoso.
Deseo en esta ocasión expresarle mi protesta por el uso de una foto de nuestro filme DAUNA. Lo que lleva el río, en su artículo de fecha 14 de marzo de 2016. Antes de hacer público este texto, le notifico que esa foto no pertenece a Circuito Gran Cine, sino a la producción de la película. Usted como periodista seguramente conoce el valor de la propiedad intelectual.
Estoy seguro además, que los colegas de Circuito Gran Cine no autorizaron el uso de esa foto como suya.

Por otra parte,  si se trata de un artículo que hace publicidad a las obras de un gobierno y un partido político, no está bien apropiarse de una obra que pertenece a  una institución privada, por ser esto una violación del derecho de autor que su periódico El NACIONAL seguramente conoce bien. Pudo usted usar una foto del ministro o de cualquiera de los planes ideologización que el gobierno promueve.
Es muy posible que usted no haya visto nuestra película y en ese caso me gustaría aclararle que DAUNA. LO QUE LLEVA EL RÍO  no ha sido hecha pensando en ningún plan de gobierno ni de partido.
Si bien el arte expresa siempre la ideología del autor en su derecho libre de manifestarse; la "ideologización" no es arte, estimada señora Castillo. El arte es para todos y sirve para ennoblecer el espíritu y elevar la cultura, no para la ideologización, como ha declarado el ministro.
En nuestro filme no se habla de resistencia indígena, pues creemos en la unión de todas las culturas a través de su inevitable encuentro, por traumáticos que éstos sean. Lo he dicho mil veces tal vez, en DAUNA. LO QUE LLEVA EL RÍO  hablamos de la necesidad de entender la interculturalidad como único modo de progreso, hablamos del indispensable reconocimiento y la aceptación del otro, sobre todo en un país como el nuestro multicultural desde antes de 1492 y cada vez más, multiétnico y por tanto multicultural. Proponemos meditar sobre la creación de democracias interculturales. No creemos en los gobiernos de mayorías pues éstos llevan implícitos la exclusión de muchos, sean indígenas, negros, cristianos o judíos, gays, ancianos, mujeres o de los que piensan diferente al partido de gobierno. Planteamos también el derecho del género femenino a ejercer su libertad individual en todo sentido, pensar, creer, actuar como lo dicta su conciencia y no sometida a esquemas de ningún tipo. Eso representa el arquetipo de nuestra protagonista.

No voy a polemizar con usted ni con el ministro sobre el uso de los recursos para la ideologización a través del arte, aunque puedo hacer notar que el cine no fue mencionado en la lista de artes aludidas por usted, o por el ministro, en este artículo de la fecha.

Deseo una rectificación suya y del periódico eliminando la foto de la versión digital y publicando esta nota mía junto a su trabajo.

Atentamente.

Mario Crespo
Director, guionista y productor
DAUNA. Lo que lleva el río




http://www.el-nacional.com/escenas/manifestaciones-deben-responder-Plan-Patria_0_810519003.html

jueves, 31 de diciembre de 2015

EL PRIMER GRAN EQUIPO SON LOS AMIGOS



EL PRIMER GRAN EQUIPO SON LOS AMIGOS.
Una Pelicula no es sólo del director. Siempre lo digo y me gusta repetirlo también como forma de reconocimiento a todos los que de una forma u otra contribuyen a su puesta en pantalla.
Desde que es una idea en la mente del director, hasta que empieza a viajar sola por el mundo y a poner en negritas los nombres de todos los que la hicieron posible, la película y sus realizadores agradecen a muchas otras voluntades formar parte de la historia cinematográfica de un país.
No puedo mencionar a todos los del equipo de realización, son muchos y un olvido involuntario puede ser fatal. Pero ellos con su entrega al trabajo en condiciones difíciles, con su amor por el cine, su confianza en mí y en el proyecto, estarán siempre en mi más profundo agradecimiento.
Ahora, antes que acabe este año 2015, deseamos Isabel y yo, recordar aquí a personas que no aparecen en los créditos, pero que son igualmente parteros en el nacimiento de esta criatura que es DAUNA. Lo que lleva el río.
Cuando era sólo un primer tratamiento, desde una idea que me propusiera la gran amiga y amante del Delta, Migdalia Muñoz. Alejandro Izquierdo, fue un socio desinteresado y ha seguido la película con deseos de apoyarnos desde el primer dia, nos ayudó a hacerla nacer y Cristina Raffalli corrigió con amor la redacción. Me impulsaron y me dieron ánimos, Lazaro Montoro Robaina ( la película nació en su casa de Madrid), Diana Vilera Diaz, Ricardo Acosta ( siempre presente), Tenchy DT, Diana Abreu, María Caboura, Francisco Punal Suarez, Chely Lima, Susana Miguell, Carolina Tapia, Ileana Iribarren, Cheny Pardo, Néstor Néstor L. Garrido, Angie Caperos Otxoa; que leyeron aquellos primeros papeles y soportaron mis insistentes llamadas y preguntas. Más tarde, cuando ya estuvo terminada, Daniel Varnagy, hizo comentarios emocionados y ofreció su apoyo para apalancar fondos. Mercedes Muñoz de AVESA nos escribió un hermoso y alentador texto. Goya Sumoza, aportó el calor y entusiasmo de los marabinos. El equipo todo de Ninoska Dávila Reyes en CINEMAPRESS, no faltó con su talento y capacidad de divulgación publicitaria. Berenice del Moral y su equipo de la dirección de Cultura de Estado Delta Amacuro fue un gran impulso para conseguir apoyo local. Pamela Di Lorenzo, Pamela Maurera, fueron la mano amiga en Maracay. Valioso el aporte de nuestro diseñador Carlos González que realizó las magníficas piezas de publicidad.
Cuando precisamos apoyo para ir a Festivales, pude conocer a Jason Silverman ( gracias a Ricardo Acosta) y ambos nos impulsaron mucho, Jason nos habló de Festivales, nos presentó a Elizabeth Weatherford que la vió con mucho entusiasmo y nos propuso a Berlín. Atahualpa Lichy no faltó con consejos sobre festivales creyendo en los espacios posibles para la película. Gracias a Atahualpa conocí a programadores supe de festivales. Siempre a nuestro lado, cuando tuvimos que hacer un crowdfunding para poder hacer nuestras primeras salidas al mundo, María Nuria De Cesaris nos ayudó a montarlo, hizo las traducciones y aportó de su dinero; otra vez Roberto Lázaro García y Sanfelices, Ricardo, Jason, Tenchy, Ileana Iribarren, Filiberto Hebra-Troya, y algunos anónimos que también apostaban por nuestra película y por nosotros, pusieron su mano y su bolsillo. Teresa Toledo de Casa de América Madrid nos programó una noche maravillosa de sala llena y cine foro de lujo; Cristina Rius de Casa Amércia Catalnya hizo otro tanto y mi querido amigo y cineasta Josep Lluis Josep Lluís Penadès hizo la presentación en Barcelona, España. El Festival de Cine Venezolano de Nueva York nos abrió sus puertas cuando ya casi las cerraban, solo por creer en las posibilidades de la película, gracias a @Irene Yibirin Kolo y a Fundación Maravilla, que nos dieron un gran apoyo para la campaña del Oscar. En Los Ángeles, creyeron en nosotros siempre @Joshua Jason y @Álvar Carretero de la Fuente.
Gracias a la prensa nacional e internacional que nos ha distinguido y por supuesto a los miles de seguidores ganados en Facebook y en Twitter.
Gracias también al equipo todo de CNAC Centro Nacional Autónomo de Cinematografia y su comité ejecutivo.
Un buen año, sin duda, que nos compromete a lograr más metas en 2016.




jueves, 20 de agosto de 2015

¿ES LO QUE LLEVA EL RIO UNA PELÍCULA INDIGENISTA?


¿Es Lo que lleva el río una película indígenista?

La llevada y traída frase de León Tolstoy  “… si quieres ser universal, habla de tu aldea” se olvida en ocasiones cuando se trata de  clasificar. Entonces, si una obra se ubica en un contexto indígena, así hable de prejuicios y arquetipos humanos  por vencer, existe la tentación de clasificarla como  indigenista.  En el caso de LO QUE LLEVA EL RÍOM  desearía que se le abrieran las puertas a otros foros y espacios en los que también tiene mucho qué decir. 

Lo que lleva el río no es ni indigenista, ni antropológica, ni étnica ni venezolana, ni deltana y es todo eso a la vez y más, porque expone un drama humano muy universal que puede contextualizarse en una ciudad, un pueblito del Oriente, en  Tokio o París.  Pude haberla contado en un barrio de Caracas.   En todas partes existen los problemas de género, en todas partes hay atavismos y preconceptos castradores, precisamente sobre eso deseo alertar ahora:  la falibilidad de la propensión a categorizar.

Siempre he dicho que cuando quise contar la historia de una mujer con gran capacidad de resiliencia, escogí a una mujer deltana porque es difícil encontrar otro lugar en Venezuela y pocos en el mundo, en el que la vida se haga tan difícil y los espacios tan estrechos en todo sentido, sobre todo para las mujeres.  También me impulsó  el hecho de que esta mujer  pertenecería a una cultura muy antigua, de un grupo humano muy aislado, lo cual hacía más cuesta arriba el cumplimiento de su sueño.

Lo que lleva el río habla de dos conflictos humanos, dos necesidades cada vez más perentorias: la necesidad de la mujer de ser vista como un igual ( la discriminación por género) y la necesidad de entender la inevitabilidad y utilidad de la interculturalidad. No hay mas.  No es un tema indígena porque sus personajes sean indígenas.  No lo es,  porque éstos están inmersos es un conflicto muy de estos tiempos en todo el mundo cuando nos  empeñamos en marcar fronteras, “esto es mío” “tú llegas hasta aquí y no pasas”  Es una  drama desarrollado a partir de arquetipos que pueden hallarse en cualquier sociedad y cultura.  Duana,  fuera indígena o no, se enfrenta a los atavismos de una sociedad que asigna roles muy específicos a la mujer y al hombre  -¿qué sociedad  no? -  una mujer que  quiere aprender  y enseñar para participar en el intercambio de saberes, hacer ver su cultura entre las demás y que todo aquello que sirva para el desarrollo de su gente, se incorpore; una mujer que necesita hacer valer su derecho a la libertad individual.  Pero ya sabemos que esto puede ser un pecado no sólo entre indígenas, también entre gentes de diferentes religiones,  o partidos políticos o corrientes filosóficas y hasta científicas. Los seres humanos tendemos siempre a marcar espacios de participación y fronteras; a separar  y clasificar.  Lo que lleva el río pretende decirle a la gente ¡cuidado con ese afán de mantener las culturas y las etnias puras!  Con ese afán de “conservar la cultura” pues por ese camino se puede llegar a posiciones y acciones muy peligrosas y ahí tenemos  a Rossemberg, ideólogo de ese nefasto nacionalsocialismo que después desarrolló Hitler.    Podemos olvidar también que desde que comenzaron las grandes migraciones    la especie humana no ha hecho más que intercambiar genética y cultura.  Eso es lo que ha hecho evolucionar a nuestra especie y crecer.  Mantenerse aislado y “conservarse puro”  es letal para la sobrevivencia de la cultura de cualquier grupo.  El otro arquetipo desarrollado en la película es Tarsicio, un niño abandonado por el padre que se ha ido a la ciudad “detrás de los criollos.”  Ahí comienza su conflicto que crece, cuando la mujer que ama, se empeña en acercarse a la cultura de los otros, en unir lazos, en intercambiar saberes.  El síndrome del abandono que sufre Tarsicio lo lleva a aferrarse a los criterios más atávicos de su cultura. Teme a todo lo que llega del otro lado del río y ese temor y el afán de aislarse y pretender aislar a su mujer,  lo conducen a lesionar su relación de amor.  ¿Cuántas veces hemos visto este conflicto en la literatura, el cine, el teatro?  Qué significa el drama de la separación de  Romeo y Julieta sino otro que el de las víctimas de la separación de dos familias enmigas por asuntos que a ellos no les competen?   Qué es la Nora de Ibsen sino una mujer como Dauna, que se revela ante el intento de su marido de  castrar su libertar individual? 

No quiero retar a nadie con estos criterios,  sólo estaría satisfecho si  el espectador la interpretara  en un contexto amplio e hiciera el ejercicio de expandirla  y sacarla del escenario deltano e indígena.





sábado, 20 de junio de 2015

DIARIO DE UN RODAJE

Conversatorio sobre Dauna. Lo que lleva el río en el FESCIVE 2015 en Puerto Ordáz.


https://www.mixcloud.com/juanvnuneza/conversatorio-con-mario-crespo-diario-de-un-rodaje-dauna-lo-que-lleva-el-r%C3%ADo-en-el-fescive-2015/

viernes, 17 de abril de 2015

Thaelman Urgelles. Esbozo crítico de Dauna. Lo que lleva el río

Esbozo crítico. DAUNA, LO QUE LLEVA EL RIO Por Thaelman Urgelles
 

En toda cinematografía nacional se produce una relación porcentual entre el número de obras que se estrenan cada año y su diversa calidad. Así, una obra excelente suele ser la cima de un conjunto bastante mayor de películas producidas; el resto de ellas se repartirá entre algunas de aceptable calidad, un número mayor de obras de mediana factura y con frecuencia una mayoría de películas de escasa ambición creativa y ausencia de logros estéticos. Esto es así aquí, en Hollywood, en Europa, en China, en todas partes.
Pese a los prejuicios y la maledicencia con la que suelen recibirlo los espectadores y no pocos críticos especializados, el cine venezolano ofrece un aceptable “average” de películas dignas con calidad artística, si las comparamos con el conjunto global de lo producido y exhibido. En el año que transitaba apenas un mes de su recorrido, ya el mundo conoció –en la Berlinale 2015- una espléndida obra venezolana: DAUNA, LO QUE LLEVA EL RÍO, la más reciente película de Mario Crespo.
Ya los venezolanos podemos ver, en su actual recorrido por las pantallas comerciales del país, esta obra honesta, elaborada y madura que incorpora varias novedades al patrimonio estético y temático de nuestra cinematografía. En primer lugar, la aproximación intimista a un tema –el indígena- que suele ser retratado por los cineastas como una curiosidad etnográfica, cuando no como un objeto de denuncia socio-política; en segundo lugar, la elevación de un personaje femenino aborigen a la condición de protagonista activo, movilizador de la historia colectiva y agente innegociado de su propio destino individual; y en tercer lugar la generosa entrega, por el autor cinematográfico, de sus herramientas expresivas a los personajes objeto de su historia.
Porque esta es una historia contada desde el mero centro interior de los personajes elegidos para contarla -una pequeña comunidad Warao que habita desde tiempos inmemoriales a las orillas de un caño en el delta del Orinoco- y no a través de ellos, o mediante el uso de ellos como instrumento narrativo. No en balde, Crespo y su equipo eligieron trabajar con los mismos habitantes de la comunidad relatada, en sus mismas elementales chozas y en el mismo rio que por siglos los ha visto nacer, crecer, amar, reproducirse, luchar y morir. Y resultó notable la calidad actoral desplegada por estos espontáneos intérpretes de sí mismos (entre ellos no pocos ancianos, algo arduo de conseguir en cualquier tipo de colectividad), preparados con gran acierto por el maestro de actores Dimas González y conducidos con fina precisión por el propio director, quien posee sólida experiencia de trabajo con “actores” del común, en su extenso trabajo educativo cinematográfico con comunidades del Sahara africano.
Dada esta condición casi hiper-realista, lo que más nos impresionó es que el film no es para nada documental; es ficción pura, sobre personajes reales y posibles, recreados y representados magistralmente por el estupendo guion del propio Crespo e Isabel Lorenz. Un guion que, por otra parte, no asumió una ruta sencilla para contar la historia. Pudiendo conformarse con un relato lineal de la peripecia de Dauna, Crespo y Lorenz eligieron un modelo estructural complejo, en el que la trama se va armando mediante el ensamblaje de trozos aparentemente aislados que sólo adquieren plena significación en la totalidad del conjunto narrativo y hacia el final del relato. En modo alguno desmerecemos a este buen guion si recordamos un par de leves deshilados en el tejido de la red narrativa: en la introducción un tanto abrupta de la historia y en el desenlace sin mayor proceso de una subtrama, hacia la mitad del film.
Por cierto, no es esa estructura una opción presuntuosa de los autores; ella es parte integral de su proyecto artístico, un reflejo primario del desmesurado entorno que desde siempre rodeó a Dauna, a su familia, al hombre que amó desde niña, a sus vecinos y al sacerdote que se acerca a educarlos y mostrarles su Dios. Un orden que sólo se percibe completo, dentro del caos originario que lo conforma, a partir la unicidad que le proporciona el rio, ese co-protagonista imprescindible que brinda norte y sentido a la vida de todos los personajes y ata con firmes lazos los componentes de su historia.
La relación de todos ellos con el rio confiere al film una poesía que no lo abandona ni en los episodios más dramáticos y trágicos, acentuada por la austera fotografía de Gerard Uzcátegui, cuyo mérito mayor, en su indiscutible calidad, es haberse rehusado a las tentaciones del preciosismo visual, en un entorno que lo convoca a cada palmo.
Habría mucho que añadir para comentar en justicia esta película. Para abreviar, hemos de agradecer y felicitar a Mario e Isabel por el espléndido guion, a ella misma y Adriana Herrera por la impecable producción en condiciones de difícil operatividad, a Fermin Branger por el cuidado de los detalles de postproducción, a Alonso Toro por la música hermosa, discreta y pertinente, a Uzcátegui por lo ya expuesto; y a Yordana Medrano, Diego Armando Salazar y a todo el elenco de espontáneos actores aborígenes.
Y por supuesto a nuestro querido Mario Crespo, porque sabemos todo lo que de él puso en esta hermosa obra cinematográfica, nuevo motivo de orgullo para el cine nacional.
@TUrgelles
FICHA TÉCNICA:
Dirección: Mario Crespo
Guion: Mario Crespo e Isabel Lorenz
Producción Ejecutiva: Isabel Lorenz y Adriana Herrera
Fotografía: Gerard Uzcátegui
Montaje: Fermin Branger
Música: Alonso Toro
Director de Arte: Yvo Hernández
Intérpretes: Yordana Medrano (Dauna), Diego Armando Salazar (Padre Julio), Eddie Gómez (Tarsicio)
Distribución: Cines Unidos

jueves, 2 de abril de 2015

DEMOCRACIAS INTERCULTURALES VS GOBIERNOS DE MAYORÍAS...

... a propósito de LO QUE LLEVA EL RÍO.


Por qué LO QUE LLEVA EL RÍO
(Comentarios del director)

Esta película se está gestando en mi mente desde hace más de diez años. En 2001 me acerqué a las comunidades warao del Delta del Orinoco con el objetivo de transferir las herramientas de creación audiovisual  a los jóvenes de la etnia. Convivir con los warao, la segunda etnia en número de Venezuela, me ha dado la oportunidad de observar el proceso de interculturalidad que han vivido, cuyo punto de giro inicial, de más impacto, fue la llegada de los religiosos capuchinos en la primera mitad del siglo XX.  Desde ese momento hasta hoy se han ido adaptando a los cambios que necesariamente les impone convivir con las telecomunicaciones, el transporte de motor, la industria, la religión de los otros y la política.
Para ellos, conservar sus costumbres más íntimas e importantes, su cosmogonía, su lengua y con ella su literatura, que es la base de cualquier identidad, ha sido una batalla dramáticamente silenciosa. Para mí, ha resultado la posibilidad de reflexionar sobre conservación y potenciación de las culturas, lo  cual plantea un dilema desde estos dos conceptos.

¿Conservar o potenciar una cultura?

Una cultura es un sistema sociocultural vivo y siendo así, evoluciona perfeccionándose, adaptándose y creciendo en la acumulación de experiencias y saberes. Se conforma como un sistema de creencias y acciones que definen a un grupo con un mismo idioma y memoria; se transmiten de generación en generación, trascendiendo a las personas que las detentan. Pero como esta herencia no es biológica, sino intelectual, su proceso de adaptación a nuevas condiciones es volitivo y muchas veces hasta violento, pero siempre imprescindible y necesario para la evolución y el desarrollo. 
Desde que una persona viene al mundo, comienza su proceso de culturización, el cual sucede mediante la recepción de símbolos de diferente origen, sean éstos tecnológicos, científicos, políticos, morales o estéticos, que han ido cambiando también de generación en generación. La sociedad que la ha detentado a través de los años y siglos, la ha ido adaptando a las diferentes condiciones económicas, sociales, políticas, religiosas y hasta climáticas. Pero también en el intercambio inevitable y necesario con otras culturas.  Todas las culturas se han ido conformado a partir de grandes migraciones, invasiones, mezclas de todo tipo.  No existen hoy culturas ni razas puras y pretender esto, ya sabemos a dónde nos conduce: segregación,  discriminación, xenofobia, guerras, etnocidio.

Generalmente se relaciona cultura con estética y se cree que preservar danzas, músicas y manifestaciones plásticas ancestrales,  es conservar la cultura. Pero es muy distinto conservar el patrimonio artístico el idioma, la literatura, manteniendo la identidad y el sentido de pertenencia, con el fin de saber de dónde venimos y reconocer la historia, para saber cuánto hemos evolucionado, que conservar las condiciones sociales y económicas, los criterios de organización, las políticas y los valores de un grupo étnico o social determinado. Potenciar o fortalecer una cultura implica la preservación de la memoria cultural e histórica, a la vez que adaptar los valores y costumbres, la forma de pensar y actuar, utilizando aquello que hace más fuerte a la cultura de la comunidad, etnia o nación, desechando todo aquello que la anquilosa y por lo tanto la debilita. Los cambios necesarios para evolucionar, exigen cambios en la cultura.

Conservar es matar. Si pretendemos “conservar” o “preservar” un organismo –y ya establecimos que la cultura lo es- tendremos que matarlo, tal como se coloca una mariposa en un marco o se congela un alimento. Son organismos que ya no evolucionarán más, hemos detenido su proceso de desarrollo biológico. Muchos abogan, a veces sin mala intención, sino con criterios románticos e ignorancia, por la “conservación” o “preservación” de nuestras culturas autóctonas, pretendiendo que comunidades con una ascendencia cultural ancestral, mantengan sus símbolos estáticos.  Con esto, los condenamos al anquilosamiento y detenemos su evolución en aspectos  tecnológicos, científicos, políticos, sociales y éticos. Una vitrina a donde el resto del mundo pueda asomarse.  ¿Deben quedar como piezas “vivas” de un museo?  Por ese camino, nuestros indígenas deberían permanecer en taparrabos, no usar motores, no escuchar la radio ni leer la prensa y lo que es peor, sus valores morales y de organización permanecer enquistados, aún cuando muchos de ellos ya no se observen como justos en el mundo de hoy. Potenciar una cultura, es eliminar cualquier  aspecto que le impida crecer, sobrevivir, y conquistar los adelantos tecnológicos, científicos y nuevos valores, que generen nuevos rasgos culturales. Promover lo  contrario, es la decadencia y la muerte. Es  etnocidio.
 
De esto trata LO QUE LLEVA EL RÍO.  Una película en la que hablo de la utilidad del conocimiento de la cultura heredada y la necesidad de que sus depositarios evolucionen y la hagan crecer al ritmo de los tiempos, sin olvidar ni despreciar aquello que los hizo como son, lo que los une en la diferencia al resto del mundo. Propongo también, que lo verdaderamente moderno serán las democracias interculturales; ya no son viables los conceptos de democracias y gobiernos de mayoría que al fin siempre serán excluyentes.  Conseguir democracias interculturales, es el sueño de quienes abogamos como dijo Martí, por un tronco cultural global en el que se inserten las ramas de todas las culturas, en el respeto a sus formas y tradiciones más íntimas. Unidos en las diferencias. Y es que
la interculturalidad es opuesta por antonomacia a cualquier actitud de  intolerancia y fundamentalismos; pero también se opone al la falacia de la modernidad signado por el llamado "progreso" a ultranza  y la ley del más fuerte que impone su criterio a nombre de una mayoría.  


En LO QUE LLEVA EL RÍO, se enfrentan dos arquetipos sociales en una pareja de amantes. Al proponer una visión diferente, menos romántica de nuestros indígenas, muestro a una Dauna evoluciona socialmente con los tiempos y vive intensamente los valores históricos, mitológicos y artísticos de su cultura, desde su estudio y adaptación a nuevas condiciones sociales y económicas; Tarcisio, su esposo, aferrado a conceptos de organización social atrasados y discriminatorios de la mujer, pretende obligarla a permanecer anclada a ellos entorpeciendo su desarrollo. Él se enquista en modelos viejos, por lo que tiene que desaparecer. Propongo la pervivencia de un arquetipo que evoluciona y la desaparición –consecuentemente- del arquetipo que debe desaparecer.

Entonces, ¿por qué enmarcar la historia  en el  Delta del Orinoco, siendo ésta una historia tan universal?  Para una mujer  indígena, pobre y viviendo aislada en un sitio como el delta de un río, sea el Mekong, el Yan Tse, el Misissipi o el Orinoco, es mucho más difícil demostrar su valía, sobreponerse a atavismos históricos y culturales poniendo en juego toda su capacidad de resiliencia para no ser aniquilada.