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sábado, 17 de junio de 2017

Sobre el festival de cine de Mérida y algunos actos indecorosos.

"CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS" JOSÉ MARTÍ

No voy a participar de ningún empalamiento contra nadie. No voy a condenar, para eso está la justicia. Ya ví en mi vida bastante de esto: Personas que por pensar diferente, por ser diferentes fueron sometidos a todo tipo de maltratos y humillaciones. Cada quien que piense como le parezca mejor y si comete delito, le toca a las leyes juzgarlo y condenarlo. No me vengan con el cuento de que vivimos momentos de lucha y muy difíciles, eso lo sé muy bien y sé también que bajo esos criterios se pueden esconder y justificar muchos abusos y violaciones.  Pero de lo que estoy muy claro es que  nadie tiene derecho a marcarle la puerta a nadie. ¿Volveremos a repetir la persecusión de los cristianos, de los judíos, de los homsexuales, de los comunistas, de los negros del feo o del bonito? Hay muchas formas de agresión y humillación, desde las más sutiles hasta las más cruentas y todas son igualmente hirientes y faltas de decoro. Actitud republicana es lo que se requiere en estos momentos de lucha. Magnanimidad, decencia y respeto y que cada quien cargue con su conciencia.  ¿Había que impedir que la gente viera la película de Román Chalbaud en la sala abucheando, gritando cosas evitando que quien quería verla la viera? ¿Era necesario hacerle a un cineasta octogenario un acto en el que usando los títulos de su películas ( con la cara tapada además, qué valientes) haciendo mofa de ellos, burlarse de su obra y de él? Por ese camino, ¿estaríamos de acuerdo en que todos los que apoyamos a la oposición seamos vejados, humillados y maltratados en público? ¿Que se nos ponga en la puerta un letrero que diga "escuálido" dejándonos marcados, como judíos o cristianos? Yo vivía en Cuba en los años 80 posteriores a Mariel. Yo sí y puedo jurar que tengo una herida aún sangrante pues a muchos de mis amigos los humillaron sólo porque sus familiares los reclamaban desde el extranjero o porque era lánguidos y delicados. Vi a una amiga y a su madre convertidas en persona-sandwich caminando por La Rampa hacia el mar y en los carteles que les colgaron decían "soy puta". 
Si un señor quiere creer que este gobierno es bueno, es su problema. Pienso además que echar las culpas sobre el festival ahora es lo más fácil. No debieron hacerlo, es cierto, pero ¿por qué sabotear la exhibición de la película del colega, y por qué permitirlo? ¿Por qué permitir que unos carajitos con cara de bolsas  -llevaban bolsas tapando su fresco y juvenil rostro-   fueran tan "creativos" en contra de un artista que nos guste o no su obra o parte de ella, tiene una obra con mayúscula? A ese señor, a ese artista octogenario, se le irrespetó en el Festival de Mérida y lo hicieron personas que dificilmente puedan exhibir su historia artística. 
Quisiera vivir en un país donde sea la justicia la que se encargue de hacerse valer y que nadie se erija en vengador autónomo y anónimo. Quiero civilidad, democracia,

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