Páginas vistas en total

lunes, 17 de marzo de 2014

DECLARACIÓN:

Soy cubano y soy también venezolano, por adopción. Yo adopté a Venezuela y sus hijos me adoptaron a mí. Nunca, en 24 años ( ¡toda una vida eh!) un venezolano me echó en cara que yo hubiera nacido en otra tierra. He trabajado en las cárceles, en los barrios, en escuelas de Fe y Alegría, con los campesinos de Jusepín en el estado Monagas; con los warao, los pemón.... Aquí he dirigido cine, televisión, he fundado una institución de desarrollo social; he tenido bajo mi mando a muchos buenos venezolanos y muchos han sido mis jefes y siempre nos hemos llevado muy bien en mutuo respeto; también he formado equipos en los que hay apellidos de todas las latitudes porque si algo grande tiene Venezuela, más que todo su petróleo, oro, diamantes y bauxita, es el modesto y abierto corazón de sus gentes. Por eso es el país multiracial y multiétnico por excelencia, donde todos son de aquí y todos tienen una raíz en otra parte.
Puedo decir, en fin, que me he empapado de Venezuela. Su savia ha entrado en mis venas y mi sudor se ha repartido por sus cuatro puntos cardinales. He aprendido mucho y aprendo en Venezuela. He amado y formado familia venezolana. Tengo nietos venezolanos.

Tal vez, huelga mencionar que aquí pago mis impuestos y que corro a diario la misma suerte de todos; que nunca he recibido dádivas, ni siquiera trabajos de instituciones de gobierno ni partidos, ni en la cuarta ni en la quinta y no será así, si llega la sexta república, pues en Venezuela aprendí a valorar mi independencia; aprendí a ser libre como no lo fui ( para vergüenza mía hoy ) en mi propio país de nacimiento, donde algunas veces callé. También voto en las urnas, pues la constitución de los venezolanos así me lo consagra como derecho.

Entonces, para los que se sientan ofendidos por mis comentarios, para los que crean que hago mal desde mis modestos recursos, que no es otra cosa que esta red, sepan que no cambiaré mi tranquilidad espiritual por el miedo y como no le debo nada a nadie, no pido permiso para hablar y además, considerando todo lo dicho arriba, los reto a que antepongan una razón por la que debería callarme. Los espero.