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viernes, 11 de mayo de 2012

UNA COSA BELLA QUE NO DEBE MORIR

Escuela de Formación Audiovisual ABIDIN KAID SALEH
Hace semanas que no puedo sentarme a escribir a pesar de lo mucho que tendría que contarles de mí, de lo que estoy haciendo. Sin embargo, a veces nos mueve más una urgencia externa, algo que sucede a los amigos que nuestros propios asuntos y este es el caso. 

Sobre alfombras, discutiendo un guión
Como saben, estoy desde hace más de cuatro años junto a mi institución, Yakarí a.c y el Ministerio de Cultura de Venezuela, apoyando a la joven  Escuela de Cine del Sahara   que hoy se llama Escuela de Formación Audiovisual ABIDIN KAID SALEH y está enclavada en el mero desierto argelino, en el territorio donde se ubican los campamentos de refugiados saharauis.  No les comentaré sobre  la terrible tragedia de un pueblo expulsado de sus territorios, ocupados por Marruecos. Eso, aunque nunca se hablará lo suficiente, no es el motivo de mi enlace de hoy. Quiero hablarles de esa maravilla que tiene llenos de ilusión las cabezas y los corazones de un grupo de jóvenes, sobre todo chicas, de los campamentos de refugiados saharauis y que hoy está en grave riesgo por razones económicas.

Primeros ejercicios de rodaje
Se ha trabajado mucho desde  CEAS-SÁHARA en España, para construir y poner en marcha esta bella iniciativa de formar como creadores audiovisuales a los jóvenes saharauis que viven en aquel paisaje lunar que es el desierto, alrededor de la ciudad de Tinduf, en Argelia.  Fui allí por primera vez en 2009, impulsado por el discurso emocionado de mi amigo, el cineasta peruano-español Javier Corcuera, cuando me invitaba al recibimiento de los niños saharauis que llegarían a España a pasar unas vacaciones de verano y me hablaba del FiSAHARA, festival  internacional de cine  que organizan cada año en pleno desierto, sobre la arena y custodiados por enormes dunas doradas. Javier me habló de los talleres audiovisuales que se hacen en el marco del festival, talleres de tres o cuatro días que pretenden inyectar el virus de la creación audiovisual en los cuerpos inquietos de los jóvenes saharauis y yo le propuse, tal como es la práctica de Yakarí, hacer un taller de un mes entero con la idea de obtener como producto algunas obras audiovisuales realizadas por los alumnos. La idea fue bien recibida y nos lanzamos inmediatamente a reunir los recursos necesarios para llevarla adelante. Con el apoyo entusiasta de Katiuska Rodríguez del Ministerio de Cultura de Venezuela, pudimos emprender Isabel Lorenz y yo, un primer acercamiento al sueño saharaui.

Clases de edición en el primer taller
Clase teórica primer taller
Cuando llegamos, Omar Ahmed, nuestro anfitrión, nos mostró  un espacio sobre la arena y nos dibujó en el aire una maravillosa escuela de cine, con dos cúpulas blancas y salones para editar, plató, comedor, cuartos de profesores, salones de clases y largos y frescos pasillos y patios. Viendo las necesidades de ese pueblo en medio de aquella aridez, tengo que confesar que no imaginaba yo posible semejante quimera. No tuve más remedio que creer que así sería cuando a mi regreso a España me recibe el que sería el director docente de la escuela y encargado de diseñar el pensum,  ROBERTO LÁZARO   Con este hombre de voz tronante y ojos llameantes de pasión, el entusiasmo llegó al paroxismo y tuve que creer que aquello iba en serio, con lo que me dispuse a preparar mi regreso con la idea de brindar un taller de un mes en el que acompañado de mis  amigos Judilam Goncalves, para edición y Marcelino Primera para cámara, intentaríamos introducir en la creación audiovisual a unos hombres muy silenciosos y unas chicas alegres y escandalosas, libres y desenvueltas.
Lo que sigue, es harto conocido y reseñado en la prensa. Venezuela es el primer país de Latinoamérica que apoyó el nacimiento de la EFA  donando equipos y patrocinando aquel primer taller.  Varios venezolanos han estado allí impartiendo clases y la escuela ha tenido un inicio inimaginable. Pero nos sorprende la crisis económica y todo languidece, menos las ganas de seguir creando.

Patios de la EFA
Clase de edición en la EFA
Hace sólo unas horas, he tenido una conferencia por skype con Roberto Lázaro en la que me comenta, con angustia, la difícil situación económica que  enfrenta la escuela y el peligro de que no pueda comenzar su curso de septiembre y la decepcionante realidad de tener que cerrarla y enviar a los alumnos a sus casas. Esto, amigos, me quita el sueño. No pienso en el esfuerzo personal, en las horas invertidas por mí  y todos los colegas de Venezuela y España; ni siquiera es tan grave que Roberto Lázaro me comente la sensación de impotencia que le ha quitado el sueño. A todos lo que nos preocupa, lo que nos nubla los ojos de espanto es tener que ver las caras de esos chic@s, enfrentar la pregunta en sus ojos. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué no podemos continuar soñando, por qué nos despiertan ahora tan de repente? 

Y me pregunto, ¿cómo es posible que tantas buenas voluntades no podamos mover algunos recursos para que este sueño no se convierta en pesadilla?  Amigos, rieguen la voz, lancemos la alarma. Esta escuela es un grano de arena más en la lucha por el regreso de este pueblo a sus tierras originarias. Es mucho más que una escuela de cine.